España se va del Europeo de voleibol sin ganar un solo partido
0-3 ante Rumanía en Bakú para cerrar cinco derrotas en cinco encuentros. Un punto en todo el grupo C y última posición.
La selección española femenina de voleibol se despidió del Campeonato de Europa de la peor manera posible: cinco partidos, cinco derrotas, un punto y la sexta plaza del grupo C.
El último fue contra Rumanía en Bakú (0-3, con parciales de 19-25, 22-25 y 20-25), un equipo que hasta entonces tampoco había ganado. Antes habían caído 2-3 contra Bélgica, 0-3 con Azerbaiyán, 0-3 ante Países Bajos y 1-3 frente a Portugal.
Lo que pasó en la pista
El partido no fue un desastre desde el primer punto, y eso lo hace más doloroso. España aguantó igualada la primera manga hasta un 19-20 antes de que Rumanía enlazara cinco puntos seguidos y la cerrara.
En el segundo set las españolas llegaron a mandar por cinco, pero Rumanía hizo valer el bloqueo hasta empatar a 16 y Rodica Buterez tomó las riendas para llevar a su equipo al 22-25. El tercero fue un control rumano de principio a fin.
Zoi Mavrommatis López, atacante de España, lo resumió con la honestidad que suele aparecer cuando ya no queda nada en juego:
“Creo que no jugamos como queríamos en ninguno de los sets. No sacamos bien y ellas recibieron muy bien. Por lo tanto, fue difícil para la defensa de bloqueo.”
Un diagnóstico incómodo
El detalle que conviene retener es el que señala la propia jugadora: el problema empezaba en el saque. Un saque flojo permite recepción cómoda, la recepción cómoda permite atacar en las mejores condiciones, y contra eso el bloqueo llega tarde siempre.
No es un mal día. Es una cadena que se rompió cinco veces seguidas por el mismo eslabón.