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Domingo, 30 de agosto de 2026

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El Giro llega al 'taponne': 133 kilómetros, 4.350 metros de desnivel y cinco puertos

La jornada del Valle de Aosta puede reventar la general. St. Barthelemy nada más salir, Lin Noir en el kilómetro 82 y Pila como final.

R Redacción
El Valle de Aosta
El Valle de Aosta Foto: Tiia Monto · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

En Italia le llaman taponne y la traducción es literal: el tapón. La etapa que pone a cada corredor en su sitio, para lo bueno y para lo malo, y en la que no hay dónde esconderse.

Los Alpes entran en el Giro por el Valle de Aosta, con el calor otra vez como protagonista añadido.

El recorrido

Solo 133 kilómetros, pero con 4.350 metros de desnivel y cinco puertos, tres de ellos de primera categoría y colocados donde más duelen.

  • St. Barthelemy, nada más empezar: 15,8 kilómetros al 6,1 % de media, con rampas del 13 % en mitad del ascenso. La etapa puede romperse aquí mismo.
  • Lin Noir, en el kilómetro 82: 7,4 kilómetros con porcentajes que van del 7,9 % al 12 %.
  • Verrogne, enlazado con el anterior: segunda categoría, 5,6 kilómetros al 6,9 % con rampas del 12 %.
  • Bajada rápida y, para terminar, Pila: 16,5 kilómetros del 7,1 % al 11 %.

Lo que está en juego

Es el terreno de Jonas Vingegaard, máximo favorito para llegar de rosa a Roma. Y es, previsiblemente, el día en que el líder actual, el portugués Afonso Eulálio, pierda esa condición.

El corredor del Bahrain decía la víspera que, pasara lo que pasara, acabaría contento y lo daría todo. A priori, no basta con eso.

El día anterior

La 13ª etapa terminaba en Verbania, y allí había un nombre marcado en rojo: Filippo Ganna, ganador de la larga contrarreloj de esta edición y nacido en esa misma localidad, que había anunciado que su siguiente objetivo era ganar en casa.

No lo tenía fácil. La jornada tenía dos partes muy definidas y dos puertos puntuables, de cuarta y tercera categoría, en los últimos veinte kilómetros. La subida final, Ungiasca, con rampas del 7 %, amenazaba con atragantarse a los esprínters, y después quedaban catorce kilómetros de descenso vertiginoso hasta meta. Un final que encajaba más con un perfil como el del ecuatoriano Jhonatan Narváez.

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