Saltar al contenido
Domingo, 30 de agosto de 2026

En portada Una piedra en el arcén acaba con la Vuelta de Pogacar

Fútbol

Media hora le bastó al Atlético en el Pizjuán: 1-3 y un Sevilla que llegó tarde a su propio partido

Los colchoneros resolvieron en la primera parte con la banda de Suazo convertida en autopista. Simeone salió pidiendo a Baena que mantenga el nivel.

R Redacción
Diego Simeone during a news conference after a football game as coach of Atlético de Madrid.
Diego Simeone during a news conference after a football game as coach of Atlético de Madrid. Foto: Carlos Delgado · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El Sevilla perdió su partido en la primera media hora, y a partir de ahí solo pudo maquillar. 1-3 en el Sánchez-Pizjuán, con un Atlético que fue muy superior mientras quiso y que administró después.

El agujero estaba en la izquierda

La banda de Gabriel Suazo fue una autopista durante toda la primera parte. Dos de los goles visitantes llegaron por ese perfil, con muy poca resistencia. Los centrales, Andrés Castrín y Kike Salas, llegaron tarde y sin contundencia al primer tanto, y Juan Iglesias se vio superado en repetidas ocasiones y no opuso oposición a Lookman en el suyo.

En el centro del campo la historia fue la misma: Lucien Agoumé estuvo correcto pero sin peso, el Atlético desbordó en intensidad y en duelos, y todas las segundas jugadas cayeron del lado visitante.

Miguel Sierra marcó el gol local y fue el jugador más determinante de los suyos. Ejuke, el otro que salvó la tarde.

Los cambios sí funcionaron

Luis García Plaza acertó desde el banquillo, y esa es la parte rescatable. El Sevilla entró en la segunda mitad con otra vehemencia y con más juego ofensivo, y llegó a inquietar a Oblak. Le faltó puntería para maquillar más el marcador.

Es el segundo partido consecutivo en el que sus decisiones desde el banquillo mejoran al equipo. También el primero en el que el once inicial lo deja sin partido.

Simeone, con el foco en Baena

El Cholo salió de la rueda de prensa con un mensaje muy concreto y muy suyo, dirigido a quien dirigió el vendaval:

“Vamos a exigirle a Baena, mantener este nivel.”

No es un elogio, es un contrato. La media hora de ciclón rojiblanco pasó por sus botas, y el entrenador se encargó de que nadie se llevara la impresión de que con una buena tarde basta.

Una nota lateral que va a dar que hablar: el Atlético ganó fuera de casa marcando tres goles sin un ‘9’ reconocible en el campo.

Más de Fútbol

Ver todo